Zeus y las Abejas
Hace mucho tiempo una abeja vivía en un monte alto y hacía miel deliciosa. Cada día esta abeja trabajaba y recogía miel de las flores más frescas. Un día decidió llevar un regalo especial al dios Zeus. Llenó un panal de oro con miel fresca y voló hacia el cielo. Zeus vio ese dulce regalo, se puso muy contento y sonrió a la abeja. Zeus le dio las gracias por la miel maravillosa y le concedió un deseo.
La abeja egoísta pensó un rato y pidió una cosa mala. "La gente no debe tomar mi miel, dame un aguijón fuerte", dijo. "Quiero matar enseguida a cada persona que toca mi miel", añadió. Zeus quería mucho a las personas y se enfadó por ese deseo malo. Pero no quería romper su palabra y aceptó el deseo de la abeja. Se volvió hacia la abeja y habló con voz dura.
"Te doy el aguijón que quieres, pero el precio será muy alto", dijo. "Si picas a una persona, pierdes tu propia vida", ordenó. La pequeña abeja quería hacer daño a otros y preparó su propio final. Desde aquel día las abejas mueren cuando pican a las personas. Las personas que desean el mal a otros al final solo se dañan a sí mismas. Quien cava un hoyo para otro cae dentro él mismo.