Zeus y la serpiente pisoteada
Hace mucho tiempo, una serpiente pequeña vivía en un bosque verde. Esta serpiente era muy tranquila y nunca hacía daño a nadie. Pero la gente pasaba por el bosque y pisaba su cola. La pobre serpiente estaba muy cansada y le dolía todo. Al final decidió pedir ayuda al gran dios Zeus. Subió a una montaña alta y llegó ante Zeus.
Lloró y dijo: «Señor, la gente no me respeta nada». «Cada día me pisan y me hacen mucho daño». Zeus escuchó a la serpiente con atención y le sonrió. El gran dios entendió por qué la serpiente estaba tan triste. Zeus le dijo: «La gente no es el problema, serpiente». «El problema real eres tú: nunca te defiendes». Después Zeus continuó con una voz tranquila y sabia.
«Muerde al primer hombre y el segundo no te pisará». La serpiente entendió esta lección y le dio las gracias a Zeus. Volvió al bosque y aprendió a defender sus límites. Desde aquel día la gente tuvo miedo y tuvo cuidado.
Si no nos defendemos, la gente no nos respeta.
El que no llora, no mama.