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Sócrates y sus amigos

Nivel B2 · 281 palabras

Sócrates y sus amigos

Érase una vez, al borde de un viejo bosque por donde corrían aguas frescas, vivía un hombre sabio. Todos lo llamaban el Sabio Sócrates y llamaban a menudo a su puerta para aprovechar su hondo saber. Decidió construirse una cabaña pequeña y modesta entre los pinos de agradable olor. Trabajando días enteros, lijó las tablas con esmero y colocó las piedras una sobre otra con paciencia. Cuando el techo de la cabaña estuvo terminado, había salido una casita diminuta y simpática. Los aldeanos que vieron la cabaña empezaron a reunirse a su alrededor con asombro.

Uno de ellos sonrió, se acercó al sabio y le preguntó con curiosidad. "Oh sabio, ¿por qué has construido una casa tan chiquita teniendo tanta fama?" Otro se metió en la conversación criticando lo estrecha que era la cabaña. "¡En este cuarto tan angosto ni siquiera dos personas pueden sentarse a gusto una junto a otra!" La multitud curiosa siguió susurrando, pensando que aquella construcción diminuta no estaba a la altura de su renombre. El sabio Sócrates escuchó las críticas con una sonrisa serena y movió levemente la cabeza.

Mirando los ojos curiosos de alrededor, respondió con una voz llena de sabiduría. "Ojalá tuviera bastantes amigos verdaderos para llenar aunque fuera esta casita." Los aldeanos que oyeron estas palabras se hundieron en un hondo silencio y se miraron a la cara. La multitud comprendió qué raro y valioso tesoro es la amistad verdadera. No era el número de personas, sino la sinceridad del lazo del corazón lo que había abierto anchos horizontes en sus mentes. El sabio abrió de par en par la puerta de su casita y entró con paz. Para la persona rica de corazón no importan las multitudes, sino las amistades verdaderas. Mil amigos son pocos, un enemigo es mucho.