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Quien monta caballo prestado pronto se apea

Nivel B2 · 355 palabras

Quien monta caballo prestado pronto se apea

Hace mucho tiempo, en una tierra mágica donde florecían flores de colores y se extendían bosques espesos, vivía una pequeña grajilla. Esta corneja presumida no apreciaba nada sus propias plumas gris oscuro y siempre soñaba con ser deslumbrante. En el ancho prado al otro lado del bosque se paseaban magníficos pavos reales, orgullosos de su andar elegante. De la mañana a la noche la grajilla se posaba en una rama alta de roble y contemplaba con admiración sus espléndidas colas. Odiando su propio aspecto vulgar, el pequeño pájaro decidió un día firmemente unirse a los pavos reales. Una cálida mañana de verano vio por todo el prado las brillantes plumas caídas de los pavos reales.

Con gran emoción recogió estas plumas verdes y azules y las colocó con cuidado en su propia cola flaca. Mirando su reflejo en el agua junto al arroyo, la grajilla se declaró de pronto el pájaro más hermoso del bosque. Mirando con desdén a sus propios amigos grajillas, voló con aire orgulloso hacia los pavos reales. El jefe de los pavos reales sospechó enseguida al ver a este pájaro extraño que hacía movimientos raros ante él. El pavo real jefe gritó en voz alta: "No eres noble como nosotros, solo eres un farsante que intenta presumir." Los demás pavos reales también empezaron a chillar con ira y a picotear las plumas falsas.

La pobre grajilla quedó atónita e intentó huir, pero no pudo librarse de los duros picos. Los pavos reales furiosos le arrancaron una a una todas las plumas prestadas que se había pegado al cuerpo. Hasta las propias plumas de la maltrecha grajilla sufrieron daño, y fue expulsada del prado en un estado lamentable. Volviendo avergonzada a sus viejos amigos, la corneja quiso refugiarse entre ellos. Pero sus antiguos compañeros le dieron la espalda y dijeron: "A quien no aprecia su propia identidad tampoco lo queremos entre nosotros." Así la grajilla, que había perdido tanto su falso título como a sus verdaderos amigos, se quedó completamente sola en el bosque. Los que no se conforman con su propio ser y pretenden jactarse de los méritos ajenos están condenados al final a quedarse solos y desamparados. Quien monta caballo prestado pronto se apea.