Prometeo y los Humanos
Hace mucho, bajo el cielo alto, había un mundo inmenso y colorido. En este mundo bonito vivía un maestro listo, Prometeo. A Prometeo le gustaba mucho hacer criaturas nuevas de barro. Ese día mezcló tierra y agua y preparó figuras bonitas. El dios Zeus miró este mundo nuevo y sonrió con alegría. Zeus ordenó a Prometeo: «Da vida a estas criaturas».
El maestro Prometeo empezó enseguida y las despertó a todas. Pero Zeus miró alrededor y vio muchos más animales que personas. El gran Zeus dijo a Prometeo: «Ahora hay demasiados animales». «Rompe algunos animales y conviértelos en personas», añadió. Prometeo escuchó la orden y dio forma humana a varios animales. Zorros astutos, leones fuertes y pájaros lindos se hicieron personas.
Pero estas personas nuevas nunca olvidaron sus viejas costumbres. Las personas que salieron de los zorros siempre fueron muy astutas. Las del león fueron valientes, y las del burro, muy tercas. Por eso cada persona del mundo tiene un carácter diferente. Las personas empezaron a vivir con esas costumbres en el corazón. Dentro de cada persona vive un trozo de naturaleza de su pasado. Cada persona es un mundo.