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Poner el cascabel al gato

Nivel C1 · 392 palabras

Poner el cascabel al gato

Hace mucho tiempo, en el sótano apartado de una fresca mansión de madera llena de enormes barriles, vivía una alegre comunidad de ratones diminutos. Este sótano profundo, con sus rincones oscuros y sus despensas de comida sabrosa, era para los ratones como un paraíso de cuento. Pero esta vida apacible quedó ensombrecida de pronto por la presencia de un gato astuto y despiadado que llegó a la mansión con pasos silenciosos. Este cazador, que caminaba sobre patas de terciopelo sin hacer ruido, no daba tregua a los pobres ratones y les envenenaba los días. Los ratones, desesperados, decidieron reunirse en secreto detrás de los barriles para poner fin a este peligro mortal. El ratón más viejo y experimentado de la asamblea se acarició la barba plateada y se dirigió a la comunidad con profunda tristeza. "Por culpa de este gato cruel ya no podemos salir de nuestros nidos ni buscar siquiera una miga de pan", dijo.

Un ratón listo que se creía joven y valiente se adelantó con entusiasmo y tomó la palabra con los ojos brillantes. "Tengo una solución maravillosa y perfecta que proponer", dijo, hinchando el pecho con orgullo. "Si atamos al cuello del gato un cascabel brillante y tintineante, con cada paso que dé sabremos desde lejos que se acerca." Ante esta idea magnífica todos los ratones del sótano estallaron de alegría, y los aplausos y las aclamaciones resonaron en los muros oscuros. Algunos incluso empezaron a bailar de emoción y a celebrar por adelantado su día de liberación. La multitud, creyendo que todos los miedos sufridos durante años se habían desvanecido en un instante, colmó de felicitaciones al joven ratón. Justo en medio de estas celebraciones entusiastas, un ratón sabio que estaba sentado en silencio en un rincón se puso en pie con pasos lentos.

Mirando a la multitud entusiasmada que lo rodeaba con ojos cansados y llenos de significado, envolvió de pronto el lugar en un silencio profundo. "El plan está realmente ideado de forma muy inteligente e ingeniosa", comenzó. "Pero ¿cuál de vosotros arriesgará su vida y tendrá el valor de colgarle ese cascabel al cuello del gato?" Con esta pregunta certera los gritos de alegría del sótano se cortaron como con un cuchillo y cayó un silencio profundo. Los ratones se miraron unos a otros con desamparo, pero ningún héroe dio un paso al frente para asumir esta tarea peligrosa. Producir ideas vistosas es sumamente fácil, pero lo que de verdad importa es poder llevar ese plan a la práctica con valentía. Del dicho al hecho hay mucho trecho.