Los Zorros en el Río Meandro
Hace mucho tiempo, junto a un viejo bosque de aguas frescas, vivían zorros astutos. Estos zorros jugaban alegres al lado del sinuoso río Meandro. Un caluroso día de verano todos los zorros tuvieron mucha sed. Quisieron correr hasta la orilla del Meandro para refrescarse. Pero aquel día el río bajaba muy rápido y bravo. Los zorros miraron con miedo el agua espumosa y se quedaron atrás.
Uno de ellos quiso parecer valiente y dio un paso adelante. "¡No tengo miedo del agua y bebo ahora mismo!", gritó. Se acercó con cuidado al río, pero de pronto resbaló. La corriente rápida lo metió dentro y lo arrastró lejos. Los otros zorros corrieron preocupados hacia el río y lo llamaron. "¿Adónde vas sin nosotros y sin beber agua?", preguntaron.
El zorro del agua sintió vergüenza, pero no lo mostró. "¡Tengo que llevar un mensaje urgente a la ciudad de Mileto!", gritó. "A la vuelta beberé mucha agua", dijo, y desapareció entre las olas. Los zorros de la orilla entendieron su vano orgullo y se volvieron prudentes. Despacio encontraron una orilla más tranquila y calmaron allí su sed. El orgullo vacío mete en apuros y deja en ridículo. Da bocados grandes, pero no digas palabras grandes.