Los sueños
En la antigüedad, la gente se entristecía al ver que los sueños a veces daban verdaderas buenas noticias y a veces resultaban ser completamente engañosos. La gente envió enviados a los dioses quejándose: "¿Por qué los sueños nos engañan y nos arrastran a falsas fantasías?" Prometeo respondió a la gente diciendo: "Los sueños son productos libres de su mente dormida; no los consideren verdades absolutas." La gente comprendió que los sueños y las fantasías no son una guía, sino meros juegos temporales de la mente.
Quienes toman decisiones vitales apoyándose en sueños que ven, fantasías infundadas y delirios se desvían por caminos equivocados. La vida real debe gestionarse con la mente despierta, la lógica y pruebas concretas. Vivir en un mundo de fantasías desconecta a la persona de las realidades concretas. Es fundamental apoyarse en la mente y la lógica, no dejarse engañar por los sueños.
El que actúa según sueños y fantasías se desvía de las realidades. Un sueño no se convierte en guía. El que actúa con fantasía se queda en el camino. La realidad concreta se apoya en la mente.
Sucumbir al delirio rompe la decisión. La mente despierta es la guía más verdadera. En un reino de fantasía no se vive.