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Los ríos y el mar

Nivel B1 · 280 palabras

Los ríos y el mar

Érase una vez al borde de un viejo bosque donde fluían aguas frescas, ríos que brotaban de alegría. Estos ríos claros se alimentaban del agua de nieve de las montañas y llevaban agua dulce helada a la tierra. En el camino cruzaban altos acantilados, dando vitalidad a gacelas sedientas y pájaros coloridos. Los ríos se enorgullecían de la pureza de sus aguas y continuaban fluyendo con orgullo. Pero al final de su largo viaje, todos se encontraban con el enorme y vasto mar.

Un día los ríos se reunieron en la orilla del gran mar y notaron que sus aguas cambiaban. En el momento en que se mezclaban en el mar azul profundo, su deliciosa agua dulce de repente se volvía salada. Muy enojados por esta situación, los ríos comenzaron a gritar hacia el mar con voz orgullosa. "Te traemos nuestras aguas más dulces y puras", dijo un río entusiasta. "Y tú arruinas nuestra preciosa agua con sal abrasadora", añadió el otro. Los ríos continuaron acusando de injusticia y codicia al gran mar que los escuchaba.

El mar profundo escuchó estas palabras enojadas de los ríos con gran paciencia y calma. Espumando sus olas suavemente, el mar se levantó dignamente frente a los ríos. "Oh ríos, nunca les pedí que me trajeran agua", dijo el sabio mar. "Mi naturaleza es así, y ustedes vienen aquí por su propia voluntad y se unen a mí", continuó. "Si quieren mantenerse dulces, deben dejar de fluir hacia mí y quedarse en sus montañas", dijo. Sin saber qué decir ante esta respuesta lógica, los ríos se retiraron en silencio.

Quienes entran en peligro por su propia voluntad no deben culpar a otros por los resultados que enfrentan. Quien cae por su propia culpa no llora.