Los pescadores y el pez grande
Unos pescadores que tiraban de una gran red en el mar rodearon a cientos de peces, grandes y pequeños, bajo el agua. Viendo que la red se arrastraba lentamente hacia la orilla, los peces empezaron a huir con gran temor y pánico. Orgulloso de su impresionante y gran cuerpo, el pez grande intentó escabullirse por las mallas de la red pero no cupo en los agujeros. Los peces diminutos y delgados se deslizaron fácilmente por las pequeñas mallas de la red y escaparon a las aguas profundas.
El pez grande no pudo pasar por los agujeros de la red, quedó atrapado y cayó en manos de los pescadores como presa. Mientras el pez grande fue atrapado por su tamaño y ostentación, los peces pequeños sobrevivieron gracias a la ventaja de parecer insignificantes. Ser grande y ostentoso no siempre proporciona una ventaja; a veces ser humilde y pequeño protege de los desastres. En momentos de peligro, la humildad y la pequeñez pueden abrir una puerta a la salvación.
La pequeñez a veces trae seguridad. La grandeza no siempre protege. El humilde se libra del desastre. La ostentación atrae el peligro.
El pequeño pasa por la puerta estrecha. Cuando el tamaño pesa, la huida se dificulta. La seguridad está en la humildad.