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Los perros músicos

Nivel B2 · 353 palabras

Los perros músicos

Érase una vez, al borde de un viejo bosque por donde fluían aguas frescas, había un pueblo alegre. En este lindo pueblo vivían tres perros adorables y muy talentosos que se querían mucho. Fırfır tocaba su violín de terciopelo, Büyükeniş soplaba su flauta de plata y Benekli tocaba alegremente su pequeño tambor. Los habitantes del pueblo descansaban todas las tardes con sus encantadoras melodías y los lindos niños bailaban con entusiasmo. Las melodías de estos talentosos músicos se mezclaban con el viento, repartiendo paz y alegría por todo el valle. Un día, el sabio rey del palacio invitó a los perros músicos al palacio para una gran fiesta de primavera que se celebraría en el palacio.

Al escuchar esta colorida invitación, los lindos perros se alegraron enormemente y comenzaron a prepararse con emoción. Cuando llegaron al palacio y vieron la magnífica mesa del banquete, sus ojos quedaron deslumbrados por el aroma de la deliciosa comida. Los deliciosos olores a carne en las mesas fueron suficientes para distraer por completo el deseo y la atención de los perros por tocar música. Fırfır ladró con impaciencia: "¡No se puede hacer arte con el estómago vacío, primero llenemos bien nuestras barrigas!" Benekli y Büyükeniş estuvieron de acuerdo con él e inmediatamente tiraron sus instrumentos a un lado. En lugar de subir al escenario a tocar música, se lanzaron sobre los deliciosos huesos de la mesa con gran codicia.

Incapaces de compartir la comida por codicia, iniciaron una pelea y desordenaron por completo la mesa del palacio. Mientras los nobles invitados en la sala gritaban sorprendidos, el personal del palacio entró en pánico sin saber qué hacer. Al ver este comportamiento indisciplinado y codicioso, el rey sufrió una gran decepción. Los guardias del palacio sacaron de inmediato a estos ruidosos músicos fuera de la magnífica puerta. Dejados en el frío, los perros sintieron arrepentimiento por su gran error y por ceder ante la deliciosa comida.

En lugar de respetar su arte, agacharon la cabeza con gran vergüenza por sucumbir a su apetito. Desde aquel día, prometieron poner su trabajo por encima de todo y concentrarse únicamente en su música. La persona que olvida su responsabilidad y disciplina pierde rápidamente incluso las oportunidades más valiosas de su mano. A lo hecho, pecho.