Los perros hambrientos
Un día dos perros hambrientos paseaban junto al río. Los perros tenían mucha hambre y buscaban comida. De repente vieron pieles sabrosas en el fondo. Esas pieles estaban bajo el agua y muy hondas.
Los perros hicieron un plan para coger las pieles. Uno le dijo al otro: "¡Bebamos toda el agua!" "Así el agua se acaba y cogemos las pieles." Los dos perros empezaron a beber enseguida.
Bebieron muy rápido y mucha agua. El agua no bajaba, pero sus barrigas se hincharon. Al final sus barrigas reventaron por tanta agua. Los pobres perros nunca alcanzaron las pieles sabrosas. Correr tras sueños imposibles solo trae daño. Quien mucho abarca, poco aprieta.