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Los milanos y el cisne

Nivel B1 · 181 palabras

Los milanos y el cisne

En la antigüedad, los milanos tenían un canto fuerte y potente propio. Un día los milanos vieron a un cisne deslizándose elegantemente en el lago y envidiaron su dulce voz. Diciendo "Nosotros también deberíamos cantar como el cisne", los milanos abandonaron sus cantos naturales y empezaron a imitar al cisne. Sin embargo, no consiguieron cantar como el cisne; además, de tanto forzar, olvidaron por completo sus propias voces originales y se quedaron chillonas.

Quienes abandonan sus propios talentos originales, cultura y esencia e intentan imitar a otros a ciegas no pueden ni alcanzar su envidia ni conservar su propia esencia. La imitación ciega priva a la persona de su propia identidad y la deja entre dos aguas. Desarrollar el propio talento es mil veces mejor que hacer imitaciones a la sombra de otro. Quien pierde su identidad pierde también su autoestima.

Quien deja su esencia e imita a otro pierde también su propio valor. La imitación ciega destruye la identidad. No dejes tu propia esencia. La imitación de otro hace quedar en ridículo.

Ser original es superior a la imitación. Quien pierde la identidad se queda en medio. Brilla con tu propio talento.