Los leones y las liebres
Érase una vez, en una tierra pacífica donde amplios prados y frondosos bosques se abrazaban, vivían varios animales. Diminutos conejos que vivían en esta hermosa tierra siempre saltaban alegremente y disfrutaban de la hierba fresca. Sin embargo, la sombra de majestuosos leones se sentía cada momento en las profundidades del bosque, aterrorizando a otros animales. Un día, el conejo más viejo del bosque decidió reunir a todos los animales bajo el gran roble. Su objetivo era declarar claramente que todos en el bosque debían tener los mismos derechos y garantizar la justicia.
Después de que la multitud se reunió, el valiente conejo se subió a una piedra alta y comenzó a hablar. "Oh habitantes del bosque, todos vivimos juntos bajo el mismo cielo en estas fértiles tierras", dijo. "De ahora en adelante, queremos que todos seamos gobernados por reglas iguales y tengamos los mismos derechos, no solo los fuertes". Los pequeños animales aplaudieron con entusiasmo estas valientes palabras y lanzaron gritos de alegría. En ese preciso momento, un majestuoso león que caminaba despacio entre los árboles dio un paso al frente.
El león fijó su mirada afilada en el conejo y comenzó a hablar con su voz profunda y potente. "Vuestras palabras son realmente muy hermosas y suenan bastante agradables, mis queridos amigos conejos", dijo el león. "Sin embargo, olvidáis que no tenéis garras afiladas ni dientes fuertes para apoyar estas hermosas ideas". Ante estas palabras, el profundo silencio de la plaza se dividió repentinamente en dos por el susurro del viento. Los conejos comprendieron en ese momento que las palabras hermosas y los deseos por sí solos no eran suficientes.
Se dieron cuenta de que los llamados a la justicia no respaldados por el poder permanecían indefensos ante grandes peligros. Retirándose en silencio, los conejos pensaron que primero debían desarrollar el intelecto y la solidaridad para proteger sus derechos. Los otros habitantes del bosque también se dispersaron, escribiendo esta importante lección en un rincón de sus mentes. Las palabras hermosas vacías se vuelan si no hay poder ni una base sólida detrás de ellas. Hechos son amores y no buenas razones.