Los jóvenes y el carnicero
Un día soleado dos jóvenes entraron en una carnicería. En la tienda había carne fresca y sabrosa. El carnicero se dio la vuelta y siguió trabajando. Los jóvenes se miraron y prepararon un mal plan.
Uno de ellos tomó un trozo grande de la mesa. Metió la carne rápido en el bolsillo de su amigo. El carnicero se giró y no vio la carne. El viejo carnicero preguntó a los jóvenes por la carne.
El primero dijo: "En mi bolsillo no hay carne." El segundo dijo: "Yo no tomé la carne." El carnicero entendió su juego enseguida. El carnicero listo miró a esos jóvenes astutos.
Dijo: "Podéis engañarme, pero Dios lo ve todo." Los dos jóvenes sintieron vergüenza y devolvieron la carne.
La mentira y el engaño siempre avergüenzan a la persona. Antes se coge al mentiroso que al cojo.