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Los dos caminos

Nivel B1 · 246 palabras

Los dos caminos

Hace mucho tiempo, dos hermanos jóvenes vivían junto a un bosque antiguo de aguas frescas. Emre, el hermano mayor, amaba los caminos fáciles; Kerem, el menor, nunca temía el trabajo. Un día los hermanos dejaron la casa del padre para buscar fortuna en tierras lejanas. Tras muchos días de viaje, llegaron a un ancho cruce donde se separaban dos caminos. En uno brillaban flores doradas; en el otro se alzaban piedras empinadas y afiladas.

Preguntaron al anciano sabio del cruce qué camino debían tomar. El sabio sonrió y dijo: “El camino florido es corto, pero al final te deja con las manos vacías”. “El camino de piedras dura dos años, pero regala un tesoro verdadero a quien tiene paciencia”, añadió. El impaciente Emre corrió enseguida por el camino florido y desapareció muy pronto. Kerem, en cambio, respiró hondo y decidió andar el duro camino de piedras.

Durante dos años Kerem cruzó montes, trabajó en los campos y aprendió saberes valiosos de maestros artesanos. Emre cayó pronto en placeres falsos, gastó todos sus ahorros y quedó pobre. Al cabo de los dos años, los hermanos volvieron a encontrarse en el mismo cruce. Gracias a su experiencia, a su sabiduría y a su honradez, Kerem se había vuelto un maestro respetado.

Emre bajó la cabeza con arrepentimiento, porque en dos años no había hecho ningún esfuerzo. Kerem tomó la mano de su hermano y prometió enseñarle a trabajar con paciencia. La verdadera dicha no está en los caminos fáciles, sino en los largos caminos del esfuerzo. No hay atajo sin trabajo.