Las virtudes y los males
Hace mucho tiempo, en un castillo majestuoso a orillas de mares azules, vivían las virtudes. El amor, la alegría y la paz bailaban cada día en el jardín de este hermoso castillo. Sin embargo, estas suaves virtudes eran muy sensibles y débiles.
Un día, del bosque oscuro llegó una Maldad fuerte y dura. La Maldad entró en el brillante jardín e hizo un ruido terrible que espantó a todas las virtudes. Temblando de miedo, las virtudes volaron de inmediato hacia el alto cielo. Se refugiaron en el sabio reino del cielo y derramaron lágrimas. «Hay Maldad en la tierra, ¿cómo ayudaremos ahora a los humanos?», preguntaron.
El sabio sabio del cielo sonrió y las miró con compasión. «La Maldad ataca a los humanos de golpe y rápidamente», dijo el sabio. «En cambio vosotras no debéis ir a los humanos juntas, sino una por una», añadió. A las virtudes les encantó esta idea tan sabia y la esperanza llenó sus corazones.
Desde aquel día, las virtudes decidieron descender a la tierra de una en una. Mientras la Maldad encontraba a los humanos al instante, las virtudes llegaban en silencio y una a una. Primero una pequeña sonrisa, luego un dulce regalo encontraba a los humanos. Cuando los humanos esperaban con paciencia, cada cosa buena entraba por turno en sus vidas. De este modo, la tierra volvió a convertirse en un lugar pacífico y lleno de esperanza. Las cosas buenas tardan en llegar, pero siempre traen una gran felicidad a tu corazón. Quien bien hace, bien encuentra. Quien bien hace, bien encuentra.