Las promesas incumplidas
Un mercader rico y orgulloso sale al mar en su barco. El cielo se pone negro de repente y empieza una tormenta terrible. Las olas sacuden el barco y el barco se inclina. El mercader grita de miedo y suplica a los dioses.
«¡Salvadme, os daré cien monedas de oro!», grita. La tormenta se hace más fuerte y el barco empieza a hundirse. Esta vez el mercader promete mil monedas de oro. Las olas lo tiran al agua, pero él agarra un trozo de madera. Se agarra muy fuerte a la madera y sigue vivo.
La tormenta termina y el mar lleva al mercader a la orilla. Con la ropa mojada, se levanta en la playa. Un pescador viejo y sabio se acerca y le pregunta. «¿Qué prometiste a los dioses en la tormenta?», pregunta. El mercader se encoge de hombros y ríe. «¿Yo? Yo no dije nada», dice. El pescador mueve la cabeza y se va.
Obras son amores, y no buenas razones.