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Las dos alforjas

Nivel A2 · 210 palabras

Las dos alforjas

Érase una vez un pueblo encantador más allá de los valles verdes. En este pueblo soplaban brisas suaves y florecían flores de colores. En el centro del pueblo se alzaba un plátano grande y viejo. Cada tarde, los aldeanos se reunían bajo este árbol y charlaban.

Un joven llamado Ali también venía aquí todos los días. Sin embargo, Ali solo veía las faltas de los demás y los criticaba constantemente.

Un día, llegó al pueblo un anciano sabio de barba blanca. El hombre sabio colgó dos alforjas pequeñas sobre los hombros de Ali. La alforja delantera estaba llena de los defectos ajenos, mientras la trasera contenía los propios de Ali. El sabio anciano sonrió y le dijo a Ali que siguiera caminando.

Ali miró la alforja delantera y dijo: «¡Cuántas faltas hay aquí dentro!». Pero no podía ver en absoluto la alforja a sus espaldas ni notaba sus propios errores.

El hombre sabio le mostró a Ali la pesada alforja que llevaba detrás. Ali se sorprendió mucho al ver que su propia alforja estaba mucho más llena. Comprendió su error y bajó la cabeza avergonzado. Desde aquel día, dejó de buscar los defectos de los demás.

Una persona debe ver primero sus propios errores y corregirse a sí misma. Mira tus propios defectos antes de juzgar a los demás.