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La sombra del asno

Nivel B2 · 318 palabras

La sombra del asno

Érase una vez, había un comerciante que viajaba por una tierra cálida donde se extendían arenas amarillo dorado. Este comerciante alquiló un lindo burro y a su dueño para recorrer una larga distancia bajo el calor abrasador del verano. A medida que el sol subía a lo más alto del cielo, el calor sofocante comenzó a quemarlo todo. El cansado viajero quiso descansar refugiándose en la sombra detrás del burro para refrescarse. Al ver esta situación, el dueño del burro se puso inmediatamente frente al comerciante con rabia.

El aldeano gritó: "¡Solo alquilaste mi burro, no te di el derecho de alquilar su sombra!". Asombrado, el comerciante respondió: "Pagué dinero por el burro, por lo tanto su sombra también me pertenece". Los dos hombres comenzaron a discutir bajo el sol ardiente, diciéndose palabras duras el uno al otro. Mientras el aldeano argumentaba que la sombra estaba sujeta a una tarifa extra, el comerciante afirmó que era un disparate. "Si quieres sentarte en la sombra, debes darme unas monedas de plata más", dijo el dueño del burro con codicia.

El comerciante, no queriendo renunciar a sus derechos, caminó hacia el hombre y continuó gritando con rabia. A medida que las voces se elevaban, la pelea entre los dos se intensificó y ninguna de las partes dio un paso atrás. Mientras luchaban por un insignificante derecho de sombra, el burro comenzó a asustarse con este ruido. Finalmente, el asustadizo animal no pudo soportar más los gritos de los hombres y de repente se encabritó. Galopando por el camino polvoriento, desapareció en la distancia.

Los dos hombres que peleaban se quedaron atónitos mirando la nube de polvo, preguntándose qué había pasado. Debido a una disputa tonta, perdieron tanto a su burro como a la única sombra en la que podían refugiarse. Completamente solos e indefensos en medio del desierto, se quedaron varados bajo el calor. Las peleas sin sentido por pequeños intereses hacen que una persona pierda el verdadero valor que tiene en sus manos. Por ir a por lana, salir trasquilado.