La serpiente y el águila
Una serpiente gigante estaba enrollada alrededor del cuello de un águila que atrapó y estaba a punto de estrangularla. Un agricultor misericordioso que pasaba por allí intervino en la situación, desató a la serpiente y salvó al águila de la muerte. La serpiente se enfadó con el agricultor y roció en secreto veneno en el tazón de agua del hombre. Justo cuando el agricultor se disponía a beber el agua envenenada, el águila que bajaba planeando desde arriba agarró el tazón con sus garras y lo tiró al suelo, y el agua se derramó en la tierra.
Las buenas acciones realizadas nunca se olvidan; cuando llega el momento, regresan como el mayor escudo salvador. Mostrar lealtad a la bondad y proteger a quien salva una vida es la condición de la verdadera amistad. Quien hace el bien encuentra la recompensa de la bondad en un momento en que menos lo espera. El sentido de la lealtad es el escudo más fuerte en el momento del peligro.
Quien hace el bien encuentra el bien, la lealtad salva la vida. La bondad no se olvida, regresa sin tiempo. Ser leal salva la vida. El que hace el bien encuentra el bien.
La copa envenenada se vuelca con lealtad. El verdadero amigo protege la vida. La misericordia no cae en saco roto.