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La oveja teme por su vida, el carnicero por su ganancia

Nivel B2 · 339 palabras

La oveja teme por su vida, el carnicero por su ganancia

Érase una vez, al borde de un viejo bosque donde fluían aguas frescas, vivía un pastor alegre. El cordero de lana blanca, lindo y rizado del pastor corría y jugaba con entusiasmo en los verdes prados todo el día. El corderito amaba mucho a su dueño, paseando tranquilamente por el campo con las melodías de su flauta. Sin embargo, un día llegó al pueblo un carnicero extraño, sombrío, corpulento y de mirada severa. El carnicero miró durante mucho tiempo al cordero más gordo del rebaño y sacó la bolsa de oro de su bolsillo.

Al ver el dinero que le ofrecía el carnicero, el pastor le entregó la cuerda del cordero sin dudarlo. El carnicero agarró al cordero con un movimiento brusco y comenzó a tirar fuerte de su cabestro. El lindo cordero intuyó de inmediato la rareza de la situación y se echó hacia atrás con miedo. Mientras el carnicero intentaba arrastrarlo, el cordero empezó a balar dolorosamente y a plantar los pies en el suelo. Puso el cielo por montera, gritando a todo pulmón y pidiendo ayuda a voces. Sorprendido por esta agresividad del cordero, el pastor se quedó al lado del carnicero y no pudo evitar sonreír.

"Cuando te esquilaba no hacías ni un ruido, ¿por qué armas tanto alboroto ahora?", preguntó. El carnicero también se rió y dijo: "Solo vamos a hacer un viaje corto, ¿a qué vienen estos gritos?". Entre lágrimas, el cordero sacudió la cabeza de un lado a otro y miró al carnicero sin miedo. "Cuando mi pastor me atrapaba, solo me cortaba la lana suave o me ordeñaba", gritó. "En cambio, puedo ver claramente el cuchillo afilado en tu mano y la intención en tus ojos", dijo el cordero.

"El pastor solo me quitaba la lana, pero tú intentas quitarme mi dulce vida". Al oír estas palabras, el pastor se dio cuenta de su error y de inmediato devolvió el dinero al carnicero. Al comprender que estaba a salvo, el cordero corrió alegremente hacia el pastor y lo abrazó fuertemente. Si una persona piensa solo en su propio interés sin comprender que otra persona está en peligro, cae en un gran error. La oveja por su vida, y el carnicero por la grosura.