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La oveja, el ciervo y el lobo

Nivel B2 · 375 palabras

La oveja, el ciervo y el lobo

Érase una vez, al borde de un viejo bosque por donde corrían aguas frescas, una oveja modesta. Esta oveja lista guardaba trigo con mucho esfuerzo en cada estación y llenaba su granero por completo. En lo profundo del bosque, en cambio, se deslizaba un ciervo perezoso que se enorgullecía de su imponente cornamenta. Cuando se acercaba el invierno más duro del año, el ciervo se había quedado sin comida y, sin saber qué hacer, empezó a pensar con angustia. Al final decidió, desesperado, llamar a la puerta de la oveja y pedirle un préstamo. El ciervo se acercó a la oveja con dulces palabras y le dijo que quería tomar prestado un saco de trigo. "No temas, amiga mía", dijo el ciervo sonriendo, "cuando llegue la primavera pagaré mi deuda por completo."

Cuando la oveja dudó un poco, el ciervo señaló enseguida los espesos matorrales que tenía detrás. "Si no me crees, que el lobo, el más fuerte del bosque, sea mi fiador", añadió. En ese momento un lobo hambriento salió de entre los matorrales con mirada astuta y se acercó a ellos. El lobo mostró sus dientes afilados y declaró con orgullo que salía fiador de las palabras del ciervo. Cuando la oveja prudente vio ante sí esa alianza peligrosa, se quedó pensando profundamente. Se dijo a sí misma: "El ciervo ya corre muy rápido y huirá enseguida al primer peligro." "Y el lobo siempre es un depredador; cuando llegue el momento, en vez de pagar la deuda me cazará", dijo.

La oveja movió la cabeza de un lado a otro y dio al ciervo y al lobo una respuesta firme. "A juzgar por quién es vuestro fiador, este trato no es nada seguro para mí", dijo. "Cuando venza el plazo, el ciervo huirá deprisa, y el lobo, en vez de pagar la deuda, intentará quitarme la vida." Ante esta sensata experiencia de la oveja, ni el ciervo pudo decir una palabra ni el lobo pudo responder. Al darse cuenta de que se habían descubierto sus intenciones, los dos animales astutos desaparecieron avergonzados en lo profundo del bosque. La oveja lista se retiró a su cálido hogar con la paz de haber protegido el sustento de su granero. No dejarse engañar por promesas de las que salen fiadoras personas peligrosas permite proteger a uno mismo y a su trabajo. El lobo y la oveja no están juntos.