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La oruga y la serpiente

Nivel A2 · 240 palabras

La oruga y la serpiente

Hace mucho tiempo, junto a un viejo bosque donde corrían aguas frescas, vivía una pequeña oruga. Esta oruga caminaba despacio entre las hojas verdes y comía frutas dulces. Todos los animales del bosque querían mucho su figura diminuta y encantadora.

Sin embargo, la pequeña oruga siempre quería verse más larga y fuerte. Cada mañana miraba hacia los árboles altos y soñaba con un cuerpo más grande.

Una tarde soleada, una vieja serpiente se tendió en una rama gruesa y se durmió. La serpiente era muy larga y su piel brillaba intensamente bajo el sol. La pequeña oruga contempló el cuerpo largo y majestuoso de la serpiente con admiración. Se dijo a sí misma: «Yo también debo ser tan larga como ella».

De inmediato pasó a la rama contigua a la serpiente y empezó a estirar su cuerpo. Con todas sus fuerzas se tiró hacia adelante y se estiró. Al cabo de un tiempo, la oruga empezó a sentir mucho dolor. Aun así no se rindió y se esforzó todavía más. Al final, el pequeño cuerpo de la oruga no pudo soportar más aquel esfuerzo. Debilitada, la oruga rodó sobre la hoja llena de dolor.

La serpiente al despertar sonrió y miró a la pequeña oruga. La serpiente dijo: «Cada cual tiene su propia belleza». La pequeña oruga se arrepintió de lo hecho y aceptó su propio tamaño.

En lugar de intentar parecernos a los demás, debemos conocer nuestro propio valor y ser nosotros mismos. Quien a caballo ajeno sube, pronto descabalga.