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La mujer y el joven

Nivel B2 · 315 palabras

La mujer y el joven

Érase una vez, en un pueblo elegante junto al mar, una mansión ostentosa. En esta mansión vivía una mujer orgullosa que engañaba a todos con sus palabras dulces. A la mujer le encantaba exhibir su riqueza y atrapar a los jóvenes en su red con palabras encantadoras. Un joven honesto e inteligente, recién llegado al pueblo, pronto oyó la fama de esta mujer. El joven quiso ver con sus propios ojos la verdad escondida bajo la belleza exterior. Una tarde el joven llamó a la puerta labrada en oro y entró en el jardín de la mansión. La dueña de la casa mostró al joven sus telas más sedosas y sus joyas brillantes.

La mujer dijo: “Si me eres fiel, toda esta vida espléndida puede ser tuya.” El joven sonrió, pero nunca perdió la mirada serena y profunda de sus ojos. “Sus palabras brillan como diamantes, pero quisiera oír la voz de su corazón”, respondió. Creyendo que él era una presa ingenua, la mujer siguió enumerando dulces promesas. Pero el joven sacó de su bolsa una caja de madera sencilla y la puso sobre la mesa. “Dentro de esta caja se esconde el tesoro más valioso del mundo”, dijo, y despertó la curiosidad de la mujer. La mujer abrió la caja con impaciencia, pero dentro solo vio un pétalo de rosa seco.

La mujer, asombrada, gritó con ira: “¿Es esta hoja sin valor tu tesoro?” El joven dijo con calma: “El amor verdadero y la sinceridad no se marchitan con el tiempo, sino que se vuelven recuerdos.” En ese momento la mujer comprendió que había intentado engañar al joven solo por bienes y dinero. Comprendió cuán vacía era su ostentación, construida sobre mentiras, ante un corazón honesto. La mujer, avergonzada, bajó la cabeza, y el joven salió de la mansión tan tranquilo como había llegado. Los corazones sabios que no se dejan engañar por las apariencias ni por las palabras dulces nunca caen en la trampa del engaño. La mentira dura poco; la verdad siempre sale a la luz.