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La higuera y el olivo

Nivel B1 · 328 palabras

La higuera y el olivo

Érase una vez, en una encantadora colina con huertos de frutas perfumadas, vivían dos árboles vecinos. Uno de ellos era un higuera de hojas anchas, y el otro era un olivo que brillaba como la plata en cada estación. En los cálidos días de verano, las aves se posaban en las ramas de estos dos árboles, cantaban dulces canciones y descansaban con alegría. La higuera cultivaba sus frutos de manera humilde y silenciosa, acogiendo a los viajeros bajo su sombra. El olivo, en cambio, se enorgullecía de sus hojas brillantes, alabando constantemente su belleza y contando lo fuerte que era.

Cuando llegó el otoño y los vientos se volvieron fríos, la higuera desprendió sus hojas amarillentas una a una hacia el suelo. Al ver esto, el orgulloso olivo miró a su vecino, comenzó a reírse en voz alta y empezó a menospreciarlo. "Mírame, a pesar del viento helado, mis hojas siguen estando verdes y llenas de vida", dijo el olivo. "Tú, en cambio, te has quedado completamente desnudo, pareces un trozo de madera feo y débil", presumió. La higuera sonrió con paciencia y dijo: "Las estaciones cambian, querido vecino, cada estado tiene su razón." El olivo no hizo caso a estas palabras, continuando orgulloso de su vestido verde y burlándose de la higuera.

Entonces llegó el invierno, oscuras nubes cubrieron el cielo y comenzó a soplar un viento severo. Una repentina tormenta de nieve helada derramó densas masas de nieve pesada sobre la colina. La nieve se deslizó a través de las ramas sin hojas de la higuera, sin ejercer ningún peso sobre ella. Sin embargo, la nieve pesada acumulada sobre las frondosas hojas del olivo comenzó a exigir demasiado a sus orgullosas ramas. Incapaz de soportar más la carga de la nieve, las mejores ramas del olivo se rompieron con un gran estruendo. Cuando la tormenta se calmó, mientras el olivo quedó herido y roto, la higuera sin hojas logró mantenerse completamente ilesa.

Las ventajas que se consideran permanentes en la apariencia externa pueden convertirse en una gran carga en tiempos difíciles. Come un bocado grande, pero no digas grandes palabras.