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La Golondrina y el Cuervo

Nivel A2 · 237 palabras

La Golondrina y el Cuervo

Hace mucho tiempo, dos pájaros muy distintos vivían en un jardín lleno de flores. Uno era una golondrina pequeña con plumas finas y elegantes. El otro era un cuervo listo con plumas negras y fuertes. En los días de sol, la golondrina volaba feliz y estaba orgullosa de su belleza. El cuervo se sentaba tranquilo en una rama y miraba todo con atención. Un día la golondrina se posó junto al cuervo y le mostró sus plumas brillantes.

La golondrina dijo con orgullo: «Mis plumas son el adorno más bello de la primavera». «Tus plumas negras, en cambio, parecen muy oscuras y feas». El cuervo no se enfadó por estas palabras y sonrió un poco. El cuervo respondió: «Tus plumas parecen bonitas en verano». «Pero mis plumas gruesas me protegen en los días fríos del invierno». La golondrina no escuchó al cuervo y siguió cantando con alegría.

Unos meses después terminó el verano caliente y llegó un invierno helado. Soplaron vientos duros y una nieve blanca cubrió todo el jardín. La golondrina elegante empezó a temblar de frío y casi no podía volar. El cuervo, en cambio, estaba tranquilo en su nido caliente gracias a sus plumas gruesas. La golondrina entendió con tristeza que la belleza sola no basta en los días difíciles. El valor verdadero que nos protege en los días duros vale mucho más que un adorno pasajero. Un grano basta para destruir la belleza, y una chispa basta para quemar la riqueza.