La Fortuna y el Viajero del Pozo
En un caluroso día de verano, un viajero cansado llegaba por un largo camino. Al lado del camino había un pozo profundo y muy viejo. El viajero estaba muy cansado y se acostó en la piedra del pozo para descansar. El borde del pozo era un lugar estrecho y peligroso. Pero el hombre descuidado no pensó en el peligro y se durmió enseguida.
Mientras el hombre dormía justo en el borde, la Fortuna apareció como un hada. Vio que estaba a punto de caer y lo despertó suavemente. El viajero abrió los ojos y se sorprendió mucho al ver a la Fortuna. La Fortuna empezó a hablarle con una voz un poco enfadada.
"¡Por favor, despierta y aléjate ahora de este lugar peligroso!", dijo. "Si caes en este pozo, te vas a hacer mucho daño", dijo. "Entonces todos me van a culpar a mí y no a tu descuido", añadió.
Cuando el hombre oyó estas palabras, entendió su gran error. Con miedo se alejó del pozo y fue a un lugar seguro. Por su propio descuido casi perdió la vida. Dio las gracias a la Fortuna y prometió tener más cuidado.
Las personas no ven sus propios errores y siempre culpan al destino. Quien cae por su propia culpa no debe llorar.