La estatua de Hermes en venta
Hace tiempo, en un pueblo pequeño vivía un viejo escultor. Con madera hizo una hermosa estatua de Hermes. La llevó al gran mercado para venderla. Había mucha gente, pero nadie compraba la estatua. El viejo gritó: «¡Esta estatua trae buena suerte!»
Un cliente se paró y miró la estatua con curiosidad. El cliente preguntó: «¿De verdad esta estatua da riqueza?» «Sí, esta estatua da riqueza», dijo el escultor. El cliente preguntó: «¿Entonces por qué la vendes?» El escultor calló un momento y luego respondió.
«Necesito dinero ahora, pero el dios ayuda muy despacio.» La gente del mercado rió con esta respuesta honesta. A un hombre le gustó la respuesta y la compró. La verdad siempre sale a la luz al final. La mentira tiene las patas cortas.