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La cabra y el asno

Nivel A2 · 261 palabras

La cabra y el asno

Hace mucho tiempo, en una granja muy verde, vivían una cabra celosa y un burro trabajador. El granjero cuidaba muy bien al burro trabajador y le daba abundante hierba fresca. Celosa del cariño que el granjero le mostraba al burro, la cabra ideó un astuto plan. La cabra fue hacia el burro y empezó a hablarle con palabras dulces para engañarlo. «Llevas cargas pesadas desde la mañana hasta la noche y te cansas mucho», dijo la cabra. «Si finges estar enfermo y te ruedas por el acantilado, podrás descansar unos días», le aconsejó.

El ingenuo burro creyó la mentira de la cabra celosa y se arrojó al instante por el acantilado. Rodando por el acantilado, el burro quedó gravemente herido y le dolía todo el cuerpo. Cuando el granjero vio a su burro herido, se puso muy triste y llamó de inmediato a un sabio veterinario. Tras examinar al burro, el veterinario le dijo al granjero un método de tratamiento curioso. «Para curar al burro, debéis hervir el hígado de la cabra celosa y darle a beber su caldo», dijo el veterinario. Sin perder tiempo, el granjero sacrificó a la cabra y preparó con su hígado una medicina curativa para el burro.

Al armar una trampa para otro, la cabra celosa cayó en el pozo que ella misma había cavado y perdió la vida. Los planes hechos con mala intención acaban perjudicando a quien los hace. Quien tiende una trampa a otro, cae en ella él mismo. Caes en el pozo que tú mismo cavas.

Quien la hace, la paga. Quien hace el mal, encuentra el mal. Quien siembra vientos, recoge tempestades. Quien envidia no encuentra paz.