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La araña y el lagarto

Nivel A2 · 242 palabras

La araña y el lagarto

Hace mucho tiempo, una pequeña araña vivía al borde de un bosque verde por donde corrían aguas frescas. Todos los días, esta araña tejía pacientemente redes de colores y trabajaba en silencio. El vecino de la araña era un lagarto rápido y algo astuto. Al lagarto le encantaba correr rápidamente sobre las rocas soleadas y presumir. Cada mañana, venía hacia la araña y se burlaba de sus movimientos lentos.

Un día, el lagarto se subió a una roca alta y gritó con alegría. «¡Te pasas todo el día aquí haciendo solo una pequeña red!», dijo. «¡Mira qué rápido soy y cómo puedo andar por todas partes con facilidad!», añadió. La sabia araña sonrió y continuó tejiendo su red con paciencia. «La velocidad es importante, pero ser cuidadoso es mucho más útil», dijo la araña.

El lagarto no prestó atención a las palabras de la araña y de pronto saltó desde la roca. Pero al correr rápido, se quedó atascado en un gran matorral. Por mucho que el lagarto lo intentó, no pudo liberarse de allí. Sin otra opción, el lagarto tuvo que pedir ayuda a su vecina, la araña.

La araña lenta y cuidadosa vino de inmediato hacia su vecino y lo sacó con su hilo resistente. Cuando el lagarto se salvó, comprendió su error y sintió mucha vergüenza. Después de aquel día, el pequeño lagarto nunca más despreció a nadie. La verdadera fuerza no estaba en ser rápido, sino en ser paciente y servicial. Vísteme despacio que tengo prisa.