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La alondra y sus polluelos

Nivel A2 · 168 palabras

La alondra y sus polluelos

Érase una vez una alondra que vivía con sus polluelos en un nido en un campo de trigo. Cuando el trigo maduró, la madre pidió a sus polluelos que estuvieran atentos mientras buscaba comida. Cuando el granjero dijo que pediría ayuda a los vecinos, los asustados polluelos avisaron a la madre. La madre sonrió y dijo: "Aún no debemos mudarnos, confiar en vecinos retrasa el trabajo."

Al día siguiente el granjero pidió ayuda a parientes, pero tampoco vino nadie. Los polluelos volvieron a asustarse, pero la madre les dijo que esperaran tranquilos. Finalmente el granjero declaró: "Mañana por la mañana tomaremos las hoces y cosecharemos nosotros mismos." "Ahora debemos irnos de inmediato", dijo la madre, "porque cuando uno decide hacer su propio trabajo, se hace."

Quien encomienda su trabajo a otros se queda a medias. El trabajo hecho por tus propias manos es seguro. Depender de otros trae decepción. El verdadero éxito proviene del propio esfuerzo.

Haz tu trabajo tú mismo. Nadie hará por ti lo que tú debes hacer. Confía en tus propias manos.