Guerra y arrogancia
Mientras caminaba por un estrecho sendero de montaña, el dios de la guerra vio un extraño objeto del tamaño de una manzana en el suelo. Con rabia golpeó aquel objeto con el pesado palo que llevaba en la mano; sin embargo, en lugar de encogerse, el objeto creció al doble. Asombrado, a medida que el dios de la guerra descargaba su palo repetidamente con mayor rabia, el objeto se convirtió en una roca gigante que bloqueaba por completo el camino. Un espíritu sabio que apareció en ese momento dijo: "¡Oh poderoso dios! Deja de golpearlo; ese objeto que viste es Arrogancia y Discordia; si se dejara en paz se mantendría pequeño, pero a medida que golpeaste con rabia creció."
Las disputas, peleas y semillas de discordia se salen de control y se convierten en gigantescos desastres a medida que se persiguen con rabia y terquedad. Permanece en silencio e ignorar es la forma más eficaz de extinguir la discordia. Las enemistades alimentadas con rabia se convierten con el tiempo en rocas intransitables que bloquean el camino. Acercarse con calma en lugar de escalar la disputa es sabiduría.
La disputa y la discordia crecen a medida que se alimentan con rabia. La rabia agranda la discordia. El silencio extingue la enemistad. El problema golpeado con terquedad se vuelve gigante.
La calma es la mayor medicina. La discordia no se responde con rabia. Una persona inteligente no escala la disputa.