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El zorro y el erizo

Nivel B1 · 285 palabras

El zorro y el erizo

Érase una vez, al borde de un viejo bosque donde fluían aguas frescas, vivía un zorro astuto. Cada día, este zorro paseaba entre los arbustos buscando comida mientras cantaba canciones alegres. Un día, por despiste, cayó en un pozo profundo y embarrado y se quedó atrapado. Sin poder salir del pozo, el zorro comenzó a esperar allí indefenso. Después de un rato, cientos de pequeñas moscas hambrientas rodearon al zorro.

Las moscas le hacían mucho daño al zorro, y el animal astuto gemía constantemente de dolor. Mientras tanto, un erizo de buen corazón que pasaba con pasos lentos notó al zorro. Al ver la triste situación del pobre zorro, el erizo se preocupó mucho por él. Acercándose al zorro, se detuvo, se acomodó la espalda espinosa y habló con voz dulce. "Amigo mío, estas moscas te molestan mucho, permíteme ahuyentarlas", dijo. El zorro levantó la cabeza con un profundo suspiro y miró fijamente al erizo. "Gracias por tu amable oferta, pero por favor no toques a las moscas", respondió.

El erizo quedó muy sorprendido por esta respuesta y le preguntó con curiosidad la razón. Con un tono de voz débil, el zorro comenzó a explicar con sabiduría la situación al erizo. "Estas moscas que están sobre mí ya están llenas, ya no me hacen tanto daño como antes", dijo. "Si las ahuyentas, vendrán en su lugar moscas nuevas hambrientas y más despiadadas", añadió. "Entonces perderé por completo la poca fuerza que me queda", dijo tomando un profundo respiro. El erizo admiró la inteligencia del astuto zorro ante estas palabras lógicas. Para ayudarlo, inmediatamente atravesó los arbustos y se puso en camino por el bosque.

A veces, soportar pequeños problemas existentes nos protege de males futuros mayores. Más vale malo conocido que bueno por conocer.