El viejo agricultor y los asnos
Un viejo agricultor se puso en camino hacia su aldea con cinco asnos que compró en el mercado. El agricultor se montó él mismo en uno de los asnos y empezó a contar los asnos que llevaba detrás. Al ver cuatro asnos detrás de él, el agricultor saltó emocionado y gritó: "¡Ay, se me ha perdido un asno!" Cuando se bajó y contó, viendo que había cinco asnos, el agricultor se volvió a montar; sin embargo, al olvidar de nuevo contar el asno que montaba, se volvió a poner nervioso.
Cuando llegó su nieto y le dijo: "Abuelo, si cuentas también el asno que montas, verás que hay cinco asnos", el agricultor se rió. Es una gran distracción que una persona olvide su propia posición y las oportunidades de las que se beneficia y piense que ha perdido cosas valiosas. Contar sin tener en cuenta dónde se está parado uno mismo da resultados equivocados. El descuido y la distracción hacen que no se puedan ver verdades sencillas.
No darse cuenta de la situación en la que se está lleva a errores cómicos. No olvides el asno que montas. La distracción cubre la verdad sencilla. Ten en cuenta dónde estás parado tú mismo.
No ver lo que está ante los ojos confunde. El conteo cuidadoso evita errores. La conciencia es la mayor bendición.