El viajero y la Verdad
Un viajero se encontró con una anciana sentada con ojos llorosos y sola en un camino solitario del desierto. Acercándose a la mujer, el viajero preguntó: "Oh honorable mujer, ¿cuál es tu nombre y por qué te sientas sola en un lugar tan desierto?" La mujer dijo con voz triste: "Mi nombre es Verdad; antes vivía en las ciudades, pero ahora me he refugiado aquí." Cuando el viajero preguntó con sorpresa: "¿Por qué abandonaste las ciudades y a la gente?", la Verdad respondió: "Antes las mentiras existían entre poca gente, ahora todo el mundo miente, ya no puedo permanecer en esos lugares."
Cuando la honestidad y la veracidad desaparecen en las sociedades y prevalecen las mentiras, la Verdad abandona ese reino. En los lugares donde reinan las mentiras, las personas veraces están condenadas a la soledad y a la exclusión. Reavivar la honestidad es posible abriendo las puertas a la Verdad una vez más. El colapso de una sociedad empieza cuando la Verdad abandona la ciudad.
Donde las mentiras se multiplican, la Verdad se queda sola. Cuando se pierde la honestidad, la sociedad se colapsa. Si prevalecen las mentiras, la verdad no puede permanecer. La Verdad se retira a la soledad.
La veracidad es la mayor virtud. La honestidad es lo que mantiene viva a la sociedad. Proteger la Verdad preserva el futuro.