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El ternero y el ciervo

Nivel B1 · 189 palabras

El ternero y el ciervo

Un ternero joven admiraba a un ciervo de cuernos enormes y poderoso con el que se encontró en el bosque. El ternero preguntó al ciervo: "Tienes cuernos majestuosos y patas fuertes, ¿por qué huyes de inmediato cuando ves a diminutos perros de caza?" El ciervo suspiró y dijo: "Tienes razón, hijo mío, pero en cuanto oigo ladrar a los perros, se me encoge el corazón y las patas empiezan a huir automáticamente." El ternero comprendió que la apariencia externa y el tamaño no pueden cambiar la cobardía interna.

Las criaturas con cobardía y timidez en su naturaleza no pueden mostrar valentía en el momento del peligro por muy grandes y armadas que estén. La majestuosidad de la apariencia externa no basta para cubrir la falta de valentía interna. La verdadera fuerza no reside en las patas o en las armas, sino en la valentía del corazón. Un corazón cobarde obliga incluso al cuerpo más fuerte a huir.

La naturaleza cobarde no cambia con un cuerpo grande. La apariencia externa no da valentía. El miedo en el corazón hace huir a las patas. La majestuosidad no reemplaza a la valentía.

La cobardía no conoce límites corporales. La verdadera fuerza está en el corazón. Las armas son inútiles sin valentía.