El Ruiseñor y el Murciélago
En una ventana pequeña había un ruiseñor en una jaula. El ruiseñor cantaba solo por la noche. De día se quedaba muy callado. Una noche llegó un murciélago desde un árbol cercano. Se posó en los barrotes de la jaula. "¿Por qué callas de día y cantas solo de noche?", preguntó.
El ruiseñor respondió con voz triste. "Antes cantaba canciones hermosas de día", dijo. "Un cazador oyó mi voz y me atrapó con una red", dijo. "Desde aquel día canto solo de noche", dijo. El murciélago movió la cabeza con calma.
"Querido amigo ruiseñor", dijo. "Tu cuidado llegó después de la jaula, muy tarde", dijo. "El cuidado hacía falta antes de la red", añadió. El ruiseñor entendió la verdad y se quedó callado.
Los dos vieron algo claro: el cuidado va antes del peligro.
Después de la casa quemada, todos traen agua.