El reyezuelo y el zorro
Érase una vez, junto a un valle verde donde murmuraban aguas frescas, un chochín pequeño y alegre. Construía su nido con esmero entre los arbustos bajos con hierbas suaves, y cada mañana cantaba canciones alegres y esparcía alegría en los corazones. Pero en los rincones escondidos de este hermoso valle merodeaba un zorro viejo que siempre andaba buscando astucias. Un día, cuando el zorro oyó el dulce trino del chochín, tragó con apetito e hizo enseguida un plan malvado. Pensó que, acercándose al arbusto con pasos lentos, podría atrapar fácilmente al diminuto pájaro. Con una sonrisa taimada, el zorro astuto se deslizó por detrás de los arbustos y empezó a hablar. “Oh chochín de hermosa voz, ¿qué haces tan solo en esta rama baja?”, preguntó.
El chochín comprendió enseguida la intención del zorro, pero sonrió con calma sin ningún miedo. “Vivo aquí en mi pequeño nido, hermano zorro, pero el verdadero gran banquete está en el fondo de aquel hoyo profundo”, dijo. El zorro aguzó las orejas con emoción y se acercó hasta el borde del hoyo con ojos hambrientos. “¿De verdad hay allí una presa sabrosa para mí?”, gritó con codicia. Batiendo las alas, el chochín listo susurró: “Sí, bajo aquella sombra oscura te espera un enorme trozo de carne”. El zorro olvidó al pequeño pájaro y empezó a mirar con apetito la oscuridad del fondo. El zorro codicioso no aguantó más y saltó con ansia hacia el hoyo profundo.
Pero en el fondo del hoyo, en lugar de carne sabrosa, solo había barro profundo y espinas afiladas. Hundido en el barro, el zorro astuto, por mucho que se esforzó, no pudo salir de ninguna manera. El chochín listo, en cambio, se posó en una rama alta de un árbol y siguió cantando su canción alegre. Así, el zorro astuto que confiaba en sus propias trampas pagó el precio de su ambición y de su codicia. Y el pequeño chochín siguió viviendo en paz en su nido seguro. Los que salen al camino con malas intenciones siempre son vencidos ante la inteligencia y el valor. Al final, el hombre cae en el hoyo que él mismo ha cavado.