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El perro fiel y su amo

Nivel C2 · 354 palabras

El perro fiel y su amo

Érase una vez, al borde de un viejo bosque donde corrían aguas frescas, vivía un comerciante misericordioso llamado Alperen. A su lado había un perro llamado Karabas, cuyos ojos brillaban de inteligencia y que era famoso por su lealtad. Juntos recorrían pueblo tras pueblo, tragando el polvo de los caminos de las caravanas y haciéndose fiel compañía. Karabas comprendía los deseos de su amo con una sola mirada, y lo protegía de los peligros vigilando toda la noche. Una sombría tarde de otoño, mientras cruzaban un angosto desfiladero, un bandido codicioso les cortó el camino. El hombre cruel derribó al desdichado comerciante sin ninguna piedad y le arrebató por la fuerza las bolsas llenas de oro.

Aunque Karabas se lanzó sin tregua para proteger a su amo, resultó herido y fue arrojado entre las rocas. El bandido, creyendo que el perro había muerto, escondió el cuerpo sin vida del amo en una fosa escarpada y se alejó deprisa. Sacudido por una honda pena, Karabas se levantó a pesar de su dolor y vigiló en silencio durante horas junto a la cabecera de su amo. Al romper el alba, el animal fiel corrió al pueblo cercano y empezó a aullar a la gente con gritos amargos. Los habitantes del pueblo, al ver la desesperación en los ojos del perro, dijeron: "Hay una honda angustia en este animal, ¡nos está llamando a algún sitio!" La gente siguió a Karabas y llegó al desfiladero rocoso, y con horror encontraron el cadáver escondido.

Justo en ese momento, el bandido, que se había mezclado entre la multitud, observaba lo ocurrido como si nada hubiera pasado. Karabas reconoció enseguida por el olor al asesino de su dueño y se abalanzó sobre el bandido con gran furia. Preso del pánico ante el feroz ataque del perro, el culpable se vio obligado a confesar su crimen entre lágrimas. Mientras los guardias encadenaban al asesino de inmediato, la justicia por fin se cumplió y la sangre inocente no quedó sin venganza. Para no olvidar jamás esta fidelidad sin igual, los habitantes del pueblo honraron al perro fiel hasta el fin de sus días. La verdadera amistad y la lealtad son una antorcha inextinguible que ilumina incluso los misterios más oscuros. Nadie puede tapar el sol con barro.