El Pastor y su Perro
Hace mucho tiempo, junto a un bosque antiguo de aguas frescas, había una granja pequeña. En esta granja vivían un pastor bondadoso, un perro fiel y unas ovejas simpáticas. Cada tarde el pastor compartía con alegría su comida sabrosa con su perro fiel. El perro listo cuidaba la granja todo el día y vigilaba a los animales con atención. La vida dulce de la granja continuaba tranquila y feliz cada día. Un día una oveja vieja se acercó al pastor y habló con voz triste.
«Te damos leche fresca, lana suave y queso sabroso», dijo. «Todo el año comemos solo hierba verde, pero tú le das buena comida al perro». El perro fiel escuchó estas palabras de la oveja y sonrió un poco. Se acercó despacio a la oveja y le respondió con amabilidad. «Sin mí, no podías comer esta hierba sin miedo», dijo el perro fiel. «Toda la noche mantengo lejos a los lobos salvajes y os protejo».
Cuando la oveja escuchó estas palabras importantes, sintió mucha vergüenza. Entendió enseguida cómo el perro trabajaba día y noche para todos. Desde aquel día las ovejas mostraron un gran respeto al perro. Todos los animales de la granja siguieron viviendo felices y como amigos. En una comunidad el trabajo y el deber de cada uno es diferente, pero muy valioso. Sin trabajo no hay comida.