El pastor mentiroso
Hace mucho tiempo, junto a un bosque antiguo de aguas frescas, había un pueblo alegre. En las colinas de ese pueblo pequeño vivía un pastor joven y curioso. Cada mañana el pastor llevaba sus queridas ovejas a los prados verdes. A veces se aburría mucho, solo en las montañas todo el día. Mientras el viento soplaba suave, el pastor quiso jugar un juego nuevo. Un día subió a la colina y empezó a gritar hacia el pueblo. "¡Socorro, ayuda, un lobo grande ataca a las ovejas!", gritó.
Los aldeanos dejaron su trabajo y corrieron hasta la colina. Pero arriba solo vieron al pastor bromista, que reía. Miró sus caras sorprendidas y soltó una carcajada. Los aldeanos se enfadaron mucho y volvieron al pueblo. Unos días después el pastor repitió la misma mentira. Los aldeanos de buen corazón corrieron otra vez a la colina para ayudar. El pastor se burló de la gente de nuevo y la engañó.
Al atardecer, cuando el cielo se puso oscuro, salió del bosque un lobo enorme. Con mucho miedo, el pastor gritó hacia el pueblo con todas sus fuerzas. "¡Por favor, ayudadme, esta vez el lobo está aquí de verdad!", dijo. Pero los aldeanos pensaron en otra broma y nadie vino. El lobo asustó a todas las ovejas y las llevó muy lejos. Aunque los mentirosos dicen la verdad, nadie les cree. La mentira tiene las patas cortas.