El pastor criado por el lobo
Un pastor encontró una pequeña cría de lobo abandonada en el bosque y la llevó a su casa. El pastor alimentó a la cría de lobo con leche de cabra, la crió y la entrenó junto con sus propios perros. Sin embargo, cuando el lobo creció y maduró, empezó a estrangular ovejas en secreto por la noche y a llevarlas a los lobos de fuera. Al ver al lobo atrapado con las manos en la masa, el pastor lo desterró diciendo: "Te alimenté y crié con mi propia mano, pero no pude cambiar la rapacidad sangrienta que llevas dentro."
Las criaturas con maldad, ferocidad y traición en su carácter y linaje regresan a su propia esencia a la primera oportunidad por muy bien entrenadas y alimentadas que estén. La educación y la crianza son importantes, pero no bastan para destruir por completo la mala naturaleza que viene de la creación. La bondad hecha a personas de naturaleza peligrosa y traidora vuelve para dañarte algún día. Las criaturas que no olvidan su origen y linaje actúan como exige su propia naturaleza.
La rapacidad del mal linaje no cambia por completo con el entrenamiento. La mala naturaleza no acepta entrenamiento. La bondad no cambia una naturaleza traidora. Aunque el lobo crezca, actúa como un lobo.
El traidor que regresa a su esencia causa daño. La serpiente que alimentas muerde algún día. No abandonar la precaución es fundamental.