El Pajarero y la Cigüeña
Hace mucho tiempo vivía un viejo pajarero en un pueblo verde. Sembraba semillas frescas de trigo en su campo. Pero unas grullas traviesas venían cada día y comían las semillas. El anciano extendió una red grande sobre la tierra. A la mañana siguiente vio muchos pájaros dentro de la red. En la red no había solo grullas hambrientas.
Entre ellas estaba una cigüeña blanca de patas largas. Cuando el hombre se acercó, la cigüeña asustada agitó las alas. Con lágrimas en los ojos, suplicó al viejo pajarero. Dijo: 'Por favor, suéltame, yo no soy una grulla dañina.' Dijo: 'Nunca dañé tu campo y siempre fui un ave buena.' Añadió: 'Cuido a mi familia y ayudo a mis padres ancianos.'
El pajarero escuchó con calma, pero no cambió su decisión. El anciano miró a la cigüeña y habló con voz triste. Dijo: 'Yo sé que eres un ave buena.' 'Pero te encontré con los ladrones que destrozan mi campo.' 'Elegiste malos amigos, así que compartirás su castigo.' El pajarero se llevó a la cigüeña con las otras grullas. Las malas amistades arrastran a la persona a desgracias no deseadas. Dime con quién andas y te diré quién eres.