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El pajarero, la perdiz y el gallo

Nivel B1 · 285 palabras

El pajarero, la perdiz y el gallo

Hace mucho tiempo, un viejo pajarero vivía junto a un bosque antiguo por donde corrían aguas frescas. En el pequeño jardín de aquel hombre vivían juntos una dulce perdiz y un gallo orgulloso. La perdiz cantaba con voz suave en su jaula, y el gallo despertaba a todos por la mañana con fuertes cantos. Un día, al caer la tarde, llegó a la casa del pajarero un huésped importante desde un camino lejano. El viejo pajarero fue enseguida a la cocina para preparar una buena cena a su invitado. Como no quedaba carne en la casa, se acercó primero en silencio a la perdiz enjaulada.

La perdiz lo entendió y, temblando de miedo, empezó enseguida a suplicar al anciano. La perdiz dijo: "Por favor, no me mates, te ayudaré a atrapar a las otras perdices del bosque." Cuando el pajarero oyó esa oferta astuta, suspiró hondo y cerró la puerta de la jaula. Después se dirigió deprisa hacia el gallo de plumas brillantes que paseaba tranquilo por el jardín. El gallo gritó asustado y preguntó: "Yo te despierto temprano cada mañana, ¿cómo puedes hacerme esto?" El pajarero miró al gallo y respondió: "A veces cantas también a medianoche y me quitas el sueño."

El pajarero no perdonó a la perdiz, porque su astucia quería tender una trampa a los suyos. Pensó que la amistad de un ser que vende a sus propios amigos nunca le sería útil. El anciano castigó a la perdiz astuta que traicionaba a su raza y la preparó para la cena. Así el pajarero perdonó al gallo honrado, que siguió viviendo seguro en el jardín. Desde aquel día el gallo puso mucho cuidado en cantar solo a las horas debidas. Los astutos que traicionan a sus propios amigos caen al final en el pozo que ellos mismos cavaron. Quien siembra vientos, recoge tempestades.