El Niño que Nadaba en el Río
Hace mucho tiempo un pueblo pequeño estaba junto a un bosque viejo y aguas frescas. En este pueblo vivía un niño curioso que amaba mucho nadar. Un día de verano el sol brillaba y el niño fue al río. El agua clara y azul del río parecía muy bonita. El niño pequeño saltó al agua fresca con mucha emoción. Pero la corriente del río era mucho más fuerte de lo normal. De repente le dio un calambre en la pierna y gritó con miedo.
La corriente lo llevaba, y un viajero del camino oyó este grito. El viajero corrió a la orilla, pero no saltó al agua. «¿Por qué nadas solo en este río peligroso?», preguntó el hombre enfadado. En vez de ayudar al niño, empezó un discurso muy largo. El niño casi no tenía fuerza y apenas quedaba sobre el agua. El niño luchaba en el agua y llamó al hombre con desesperación.
«¡Por favor, sálveme primero y deme la lección después!», dijo. El viajero entendió su error y le dio rápido una rama larga. El niño agarró la rama con fuerza y llegó a la orilla. El niño respiró hondo y dio las gracias al hombre. En el peligro no hay que dar consejos, hay que ayudar enseguida. En las malas se conocen los amigos.