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El nacimiento del pudor

Nivel B2 · 336 palabras

El nacimiento del pudor

Érase una vez, más allá de los valles frondosos y verdes, había un jardín mágico cubierto por todas partes de flores blancas como la nieve. Todos los seres vivos de este jardín vivían en dulce paz, bailando con las delicadas melodías del viento. El habitante más elegante del jardín era una linda flor como un hada llamada Akgül, cuyas hojas eran blancas como la nieve. Akgül se había ganado el amor de todos con su pura belleza, pero nunca pensó que fuera superior a nadie. Una mañana, mientras la luz del sol iluminaba el jardín, el soberano del cielo comenzó a mirar a Akgül con admiración.

El sol, dirigiéndose a todos los seres del jardín con voz resonante, comenzó a alabar la elegancia de Akgül. "Definitivamente eres el ser más humilde y hermoso de este jardín", dijo el sol. Todas las demás flores aplaudieron con entusiasmo estas dulces palabras, volviéndose hacia Akgül. Al ver decenas de ojos dirigidos hacia ella todos a la vez, Akgül sintió de repente una gran turbación. Su corazón comenzó a latir de emoción y, sin saber qué decir, inclinó la cabeza. "Solo soy una parte humilde de este jardín, igual que vosotros", susurró con voz tímida.

La dulce vergüenza que sintió en ese momento comenzó a extenderse por sus hojas blancas como una ola cálida. Sus hojas blancas como la nieve tomaron lentamente los tonos más cálidos de rosa y rojo. Los presentes observaron esta fascinante transformación con miradas llenas de asombro y admiración. Este color carmesí que apareció en el rostro de Akgül se convirtió en el símbolo de la inocencia y la humildad de su corazón. Ante la belleza de este sentimiento sincero, el sol le regaló a Akgül una dulce sonrisa.

Desde aquel día, un pedazo de este color delicado tocó las mejillas de cada ser humano que se sonrojaba de vergüenza. Así, el sonrojo de las mejillas quedó en el mundo como señal de un corazón limpio y una timidez sincera. El decoro y la vergüenza son las joyas más valiosas que adornan el alma humana. Quien tiene vergüenza tiene pureza y su rostro permanece limpio.