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El monte parió un ratón

Nivel B2 · 357 palabras

El monte parió un ratón

Érase una vez, al borde de un bosque antiguo donde corrían aguas frescas, se alzaba una masa de roca majestuosa. Esta masa enorme era como un gigante silencioso al que todos los animales de alrededor miraban con profundo respeto. Los árboles verdes y los arroyos que rugían a su alrededor casi se inclinaban con respeto ante su majestad. Los habitantes encantadores del bosque vivieron durante años en paz a la sombra de esta colina tranquila. Pero una mañana de primavera este silencio dejó de repente su lugar a ruidos extraños y que daban miedo. Un estruendo violento que venía de lo hondo empezó a mecer la tierra como una cuna y a hacer temblar los árboles. La colina se sacudía de pronto, y de su seno subía al aire un humo oscuro que cubría el cielo.

Los conejos alarmados, los zorros curiosos y las gacelas tímidas se juntaron con miedo. El búho viejo y sabio llamó con inquietud hacia la multitud desde una rama alta. “¡La colina majestuosa se despierta; seguro que nacerá un dragón inmenso o un monstruo destructivo!”, dijo. A los animales que oyeron estas palabras se les subió el corazón a la boca y miraron la colina con ojos llenos de miedo. El ruido crecía más a cada minuto que pasaba, y las rocas se soltaban de su sitio con gran furia. Todos se retiraron con emoción, contuvieron la respiración y se pusieron a esperar el final de este acontecimiento magnífico. Estas explosiones terribles, que duraron días, bastaron para quitar el sueño a todos los seres del valle.

Por fin, acompañada de un estruendo magnífico, se abrió una grieta enorme en la cima de la colina. Todos esperaban con gran espanto que saliera una criatura enorme. Cuando el humo se dispersó despacio, entre la nube de polvo apareció una silueta pequeña y gris. Lo que se deslizó por la grieta y subió sobre la roca era solo un ratón diminuto. El ratoncito miró a su alrededor con ojos asombrados y chilló con alegría haciendo temblar sus bigotes. Esta escena encantadora tras una espera tan enorme hizo estallar en carcajadas a todos los animales del bosque. Detrás de los grandes ruidos puede que no siempre haya grandes resultados. Mucho ruido, ningún fruto.