El Loro y el Gato
Hace mucho tiempo una casa bonita estaba junto a un bosque fresco. En esa casa vivían un hombre amable y su loro muy listo. El loro tenía plumas de colores y cantaba alegre todo el día. En el jardín paseaba un gato astuto y peludo. Cada día el gato miraba con hambre al pájaro de la ventana.
Un día el hombre salió y dejó la ventana abierta. El loro salió contento de su jaula y se posó en la ventana. El gato astuto se acercó despacio y habló con voz dulce. «Hola, amiguito, ¿por qué no bajas a jugar conmigo?», dijo.
El loro dijo: «Eres un gato y quieres comerme». El gato sonrió y dijo: «Ahora soy tu buen amigo». Pero de pronto saltó y estiró sus garras afiladas. El loro listo vio el peligro y voló a una rama alta. El gato no atrapó nada, cayó fuerte y se lastimó la nariz.
El loro se quedó seguro en la rama y cantó feliz. Con vergüenza, el gato astuto salió en silencio del jardín. El pajarito nunca más creyó las palabras dulces de los astutos. No debemos creer al enemigo y siempre debemos tener cuidado. El agua duerme, pero el enemigo nunca duerme.