El Lobo y su Sombra
Hace mucho tiempo vivía un lobo gris junto a un bosque antiguo. Cada tarde, al atardecer, caminaba solo por una colina alta. El sol de la tarde ponía su luz naranja sobre los árboles. El viento traía olor a pino y los pájaros regresaban. A esa hora el bosque estaba muy tranquilo y silencioso.
El sol bajaba y su sombra se hacía cada vez más larga. El lobo orgulloso se paró y admiró su sombra enorme. "¡Qué animal tan grande y fuerte soy!", dijo. "Con esta sombra ya no temo al león", dijo. "Yo soy el rey verdadero del bosque", pensó. El lobo orgulloso siguió hacia la colina con pasos enormes.
En ese momento un león enorme salió de los arbustos. El león golpeó su cuerpo pequeño con una sola garra. La sombra mintió y el lobo cayó al suelo enseguida. Bajo la garra del león, el pobre lobo vio su tamaño real. Comprendió con dolor que el orgullo vacío trae grandes desgracias. Nunca debemos olvidar nuestra fuerza real por una grandeza falsa. Ningún árbol crece hasta el cielo.